Reflexiones en torno a relocalización de los contenedores de basura en el Ayuntamiento de Sitges

Reflexiones en torno a relocalización de los contenedores de basura en el Ayuntamiento de Sitges.

Fuente: Mariel Sanchez. marielcsanchez@gmailcom
Arquitecta. Máster en Rehabilitación y Restauración Arquitectónica.
Profesora Universitaria de Historia de la Arquitectura y el Urbanismo
Doctorando de Tecnología de la construcción. Universidad Politécnica de Catalunya.
La gestión de la recogida
La gestión de los residuos sólidos urbanos constituye uno de los problemas ambientales más graves de las sociedades modernas y en particular de las más avanzadas e industrializadas, por eso requiere y exige que las autoridades competentes en la toma de decisiones para garantizar la mejor y más viable manera de lograr la misma, se encuentren preparados y estudien en profundidad el tema.

En primer lugar, resulta cuando menos llamativo comprobar que la planificación urbana de Sitges y todo su núcleo urbano Garraf y Las Botigas, siga sin conceptuar inicialmente la gestión futura de los residuos como una infraestructura urbana más y por otro lado, hemos escuchado y leído últimamente una gran cantidad de artículos e iniciativas referentes a la gestión eficiente de la generación de los RSU (residuos sólidos urbanos). Se habla sobre el concepto de Smart City, sin que haya todavía unanimidad de criterios sobre cuáles son las utilidades, infraestructuras y datos que deben implementarse, recogerse y gestionarse dentro del concepto de ciudad inteligente, ya que determinar estos aspectos permitirán conocer de qué forma se puede proporcionar las mejoras en la gestión eficiente, tanto para los Ayuntamientos como para los ciudadanos que habitamos Sitges.
Por ejemplo, progresivamente DEBEN definirse con mayor precisión que tipo de información será relevante respecto a la gestión eficiente de las infraestructuras y servicios urbanos, en cuanto a la generación y gestión de los RSU, ya que los núcleos urbanos habitados somos el responsables del 50% de los desechos globales y causantes del 60 al 80% de los gases de efecto invernadero, constituyendo esto un grave problema de pendiente solución que particularmente tiene en España, un punto débil ya que el compromiso adquirido por las sucesivas administraciones públicas con la comisión europea para reducirlos, año a año genera pérdidas económicas en los presupuestos del estado por el costo de las multas que se nos imponen.
Competencias y deber ser en la gestión de RSU del Ayuntamiento de Sitges.
De conformidad con las normativas vigentes (Ley 7/1985, de 2 de abril, Reguladora de las Bases del Régimen Local, en sus artículos 24 a 26), los ayuntamientos ostentan competencias en materia de recogida y tratamiento de los residuos y deben NECESARIAMENTE prestar EFICIENTEMENTE tales servicios.
También la Ley 22/2011, del 28 de julio, de residuos y suelos contaminados, dispone en su artículo 5.a que corresponde a las entidades locales o a las Diputaciones forales, cuando proceda, «Como servicio obligatorio, la recogida, el transporte y el tratamiento de los residuos
domésticos generados en los hogares, comercios y servicios en la forma en que establezcan sus respectivas ordenanzas en el marco jurídico de lo establecido en esta Ley, de las que en su caso dicten las Comunidades Autónomas y de la normativa sectorial en materia de responsabilidad ampliada del productor. La prestación de este servicio corresponde a los
municipios que podrán llevarla a cabo de forma independiente o asociada».
En este sentido, también la normativa específica de nuestra comunidad autónoma determina en su Artículo 9.- Programa de gestión de gestión de residuos sólidos de Cataluña-. Inciso 2. Los ayuntamientos ejercerán las competencias de programación, planificación, ordenación y ejecución en materia de gestión de residuos de los residuos municipales de acuerdo con el Programa de gestión de residuos municipales de Cataluña, que, en todo caso, debe garantizar la autonomía local para prestar los servicios de gestión de residuos municipales bajo su responsabilidad.
Todas estas previsiones reglamentarias resultan pues compatibles con la existencia de una norma de ámbito municipal que prevea los criterios que deben regir la concreción del lugar exacto en el que localizar los contenedores de residuos. No obstante, por lo que ha podido comprobar durante este último mes en toda la Vila, no parece que el para el Ayuntamiento tales criterios hayan sido fijados. A todas luces es posible observar un sinnúmero inimaginable de errores cometidos en la ubicación de los contenedores.
En cualquier caso, la inexistencia de tal previsión normativa no excluye la necesidad de que la ubicación de los contenedores resulte técnicamente viable y responda a las lógicas indicaciones que puedan recibirse de los particulares, comerciantes y usuarios en general, (recomendación que, en situaciones similares en diferentes comunidades autónomas, las defensorías del pueblo -por caso en Andalucía, Carrión de los Céspedes- hacen respecto a la gestión de la colocación de los contenedores).
El debate abierto en función a la localización de contenedores en el paisaje urbano.
A lo largo de la historia, el primer problema de los residuos sólidos ha sido su eliminación, pues su presencia es más evidente que la de otro tipo de residuos y su proximidad resulta molesta.
La sociedad solucionó este problema quitando los residuos de la vista, arrojándolos a las afueras de las ciudades, a los cauces de los ríos o en el mar, u ocultándolo mediante enterramiento. El crecimiento acelerado de la población en los últimos años, así como el proceso de industrialización, ha aumentado la generación de residuos y su tratamiento exige de
nuevas pautas
Durante la década de los ‘90, se extendió por todos los continentes la manera más efectiva de reducir los RSU, siendo la separación y el reciclaje un modelo exitoso de tratamiento, pero como contrapartida comenzaron a aparecer determinados problemas derivados de la
colocación de artefactos necesarios para desarrollar esta actividad en el paisaje de las ciudades.
Actualmente existe un consenso dentro de la UE, determinada por la Directiva Marco de Residuos -que debería haberse incorporado a los ordenamientos jurídicos de todas las administraciones públicas a más tardar el 12 de diciembre de 2010- , en ese consenso se pretende que los contenedores de basura sean respetuosos con el medio ambiente ya que los residuos orgánicos como inorgánicos contaminan, algunos en mayor o menor medida, pero absolutamente todos ellos poseen un grado de contaminación.
Existen diferentes modelos de contenedores subterráneos los cuales brindan una solución práctica y segura sin alterar el medio ambiente, pero reduciendo el impacto urbanístico. Este tipo de contenedores de basura no sólo son una alternativa mucho más estética porque se
oculta, sino también son más higiénicos y ocupan menos espacio. Se desconocen los motivos que llevaron a abandonar esta práctica en el municipio.
Una de sus características principales es que este tipo de almacenamiento favorece mucho a las personas con discapacidad motriz ya que gracias a su estructura son accesibles a todos los ciudadanos y su ubicación subterránea favorece la seguridad alejando a los vándalos que
suelen hurgar en la basura. Sin embargo, en Sitges, pareciera que esta solución ha sido desechada sin que los habitantes podamos ejercer nuestro legítimo derecho de opinar sobre cómo debe gestionarse la ciudad.
Pero, habiendo invertido el dinero de los sitgetanos en la compra de casi 1000 contenedores abiertos -cuyo uso se desaconseja- la ubicación correcta de los mismos en el paisaje urbano de Sitges, se ha tornado una tarea compleja y generadora de estrés social ya que se han omitido -en mucho de los casos personalmente verificados- una norma consuetudinaria esencial en la correcta ubicación de los mismos para garantizar una recogida eficaz, la de no perturbar el normal desarrollo de la vida de los ciudadanos y de los comerciantes, porque una buena ubicación deviene en fundamental para el caso de la recogida selectiva que garantice la colaboración ciudadana en la recuperación de los materiales separados.
Diversos autores que estudian el planeamiento urbano como Chuch y Murray (2009) han enunciado una serie de procesos metodológicos para la correcta localización de elementos de la infraestructura urbana, denominados equipamientos, describiendo una serie principios
básicos entre los que destaca el modelo de localización optima (Location-Allocation) (localización – asignación) que exige de determinados parámetros que en el caso de Sitges, claramente no se han seguido. Ellos son:
a. Eficiencia: Consiste en la reducción al mínimo de las impedancias (costes de desplazamiento), localizando así un número determinado de instalaciones. Esto se puede conseguir con tres modelos distintos: el modelo mediano, la maximización de la accesibilidad y la maximización de los beneficios.
b. Equidad: Consiste en conseguir que las diferencias en la accesibilidad espacial de la demanda sean mínimas. La inaccesibilidad provoca una penalización para aquellos que la sufren, por tanto, se intenta compensar la inaccesibilidad perdiendo así eficiencia. En definitiva, se persigue maximizar la igualdad forzando que la impedancia sea la menor
posible.
Para una óptima localización de los contenedores es necesario conocer la densidad de las diferentes fracciones de residuos para determinar la cubicación de los contenedores. Para ello se debería haber calculado el volumen de los materiales: resto, envases, vidrio y papel-cartón
que producen los distintos barrios de Sitges.
Por otro lado, y esto es fundamental, el sistema de recolección de RSU de Sitges es vetusto, perimido y superado por los avances tecnológicos y por la búsqueda de excelencia en la gestión de los recursos del erario. Se necesita planificación y estudio de nuevas alternativas como por ejemplo el Sistema de Pago por Generación, (PxG) que es un sistema novedoso que
se está implementando por ejemplo en el Ayuntamiento de la Garrotxa, en Cataluña y es actualmente un caso de testeo y de estudio paradigmático a nivel mundial.
Los sistemas de pago por generación (PxG) representan una forma de aplicar el principio ecuánime de «Quien contamina paga» en el ámbito de la gestión de residuos. En sistemas de PxG los residentes pagan de acuerdo con la cantidad de residuos generada. El tipo y cantidad de residuos depositados por cada residente se traduce en tarifas diferenciadas. Se ha demostrado que el pago por generación es un sistema eficiente para incentivar la prevención de residuos y niveles altos de recogida selectiva.
En contextos de gran densidad y variación estacional de la población, se requieren modelos diferentes debido a la presencia de contenedores de uso colectivo para la recogida de los residuos. Los contenedores cerrados equipados con un sistema de identificación de usuario permiten vincular los ciudadanos con su propia generación de residuos. Los sistemas de
cámara, que miden el peso y/o el volumen de los residuos depositados también son una solución viable para aplicar sistemas de PxG, explicados en la “Guía para la implementación de sistemas de pago por generación de residuos municipales (PxG)» publicado por la Agencia de Residus de Catalunya
Cualquiera sea el mecanismo que se desee utilizar en el futuro, es imprescindible que se piense a la Vila de Sitges como una ciudad inteligente en la cual se utilice la tecnología en beneficio de los ciudadanos, ayudando a planificar por ejemplo la forma en la que se gestionara su propia basura, ya se trate de un sistema (PxG) o de identificación Georadarizada de los propios contenedores que detallen las características de uso como el peso y el tipo de contenido de los mismos.
Pero si de verdad lo que quiere ser Sitges, es ser una ciudad modélica en cuanto a la gestión de sus recursos económicos, lo que se debiera tenderse es a convertir Sitges una ciudad eficiente y a la vanguardia que gestione inteligentemente sus RSU.
Por mucho que se avance, si no existe un cambio de paradigmas en la elección de sistemas tradicionales de recogida mediante camiones recolectores basados en un diseño del siglo pasado, los problemas no se resolverán nunca. A medida que se incorporan progresivamente
la separación y recogida de mayores fracciones de residuos, proporcionalmente se incrementa la incorporación de más rutas de recogida.
Por mucho que se mejoren los contenedores de residuos en la calle, éstos no dejan de ser elementos móviles en la vía pública. Eso sí, cada vez de mayor capacidad para poder almacenar temporalmente la basura en aras de reducir rutas, pero sometidos a las mismas inclemencias que padece cualquier otro mobiliario urbano en la vía pública.
Pensemos por un momento. ¿Los ciudadanos de Sitges pretendemos realmente una ciudad inteligente y que el uso de las cada vez más disponibles tecnologías sea eficaz dentro de la gestión de residuos urbanos? Tomando en consideración lo que los administradores de los ayuntamientos desean y la opinión de los ciudadanos, lo que se espera
realmente de una SmartCity es:

  1. Que el sistema de recepción de residuos tenga una disponibilidad constante
  2. Que el dispositivo de vertido se pueda vaciar varias veces al día, con objeto de garantizar la capacidad de recepción de basura y por tanto la ocupación mínima de espacio en la vía pública.
  3. Que el sistema o dispositivo de vertido esté accesible; integrado en su edificio, en cada planta o en una zona común de la urbanización. Y si está en la vía pública, que la distancia a recorrer desde la vivienda sea razonable.
  4. Que, si hay cualquier problema en el vertido, ya sea en el buzón o en la compuerta, que haya accesible un vínculo con quien deba resolverlo.
  5. Que el usuario vaya con las diferentes bolsas de basura para cada fracción a un único punto de vertido con diferentes compuertas para cada tipo de residuo.
  6. Que los responsables de las administraciones puedan disponer información referente a: el uso de que los ciudadanos dan a los vertidos, identificar los puntos de generación y crear modelos eficientes de gestión, por ejemplo, que se permita identificar, mediante pesaje o medición del volumen, qué tipo de residuo y cuánta cantidad ha introducido un usuario en cada momento, con objeto de poder facturar a los usuarios por utilización
    proporcionada del sistema, si así se decidiera en un futuro.
    Es el manejo de toda esta información, junto con la aproximación al ciudadano de un servicio básico más, tal como el alcantarillado, el abastecimiento de agua, energía o gas, lo que realmente diferencia una gestión eficiente con respecto a un servicio, como la recogida
    tradicional, que trata de minimizar los inconvenientes que genera en las ciudades sin poder cambiar su principio conceptual; es decir, seguir enviando camiones allí donde se genera la basura, que es toda la ciudad. Si queremos construir ciudades inteligentes, necesitamos disponer de sistemas que “realmente” sean inteligentes, y los únicos que conceptualmente van a poder proporcionar esa funcionalidad en el ámbito de los residuos urbanos serán los sistemas de transporte neumático.
    ¿Porque se produce el estrés social respecto de los criterios de localización seguidos en Sitges-Garraf?
    Actualmente existen tanto en las redes sociales como en el humor vecinal un descontento generalizado respecto de las nuevas ubicaciones. Los vecinos y con justa razón, no se sienten
    escuchados por el Ayuntamiento. Existe en primer lugar un problema grave de comunicación entre la administración y la sociedad civil, al punto que en algunos casos se han planteado
    quejas a través del OAC, o de plataformas online como change.org para que se reviertan las medidas tomadas.
    Considero que algunos criterios respecto a primar la visibilidad de las vías públicas son en cierto modo esenciales y estan correctamente tomados. No obstante, ello, existen muchas
    otras situaciones que, debido a la morfología de los contenedores, a la tipología de la edificación, la amplitud de aceras y calzadas etc., perjudican considerablemente a los usuarios.
    No se sabe por ejemplo cual ha sido la ratio utilizada para la disposición de las unidades, cuando debería haberse seguido la normativa de 50-100 habitantes/contenedor para áreas de
    acera y entre 150-250 para áreas de aportación en centros urbanos y no solo tomar en cuenta la red viaria del ayuntamiento o la capacidad de circulación de los camiones de recogida por el
    interior de las calles en el centro histórico de Sitges.
    También impacta el tiempo y la facilidad de la recolección ya que las vías públicas se obstruyen con demasiada frecuencia producto de los ciclos de aspiración lentos maximizándose el tiempo
    de recogida cuando debiera ser inverso, es decir minimizarse el tiempo de descarga con el fin de reducir costes e impactos especialmente sobre el tráfico en circuitos de recogida diurna.
    Por otro lado, el sistema es altamente inflexible, y no es dinámico como se quiere hacer creer, la flexibilidad para adaptarse a los cambios continuos de las ciudades exige que la elección de
    la contratación de las empresas que prestarán el servicio de recogida sea en función de las prestación, de la efectividad y adaptabilidad a la realidad de Sitges, y permita rápida y
    constante adaptabilidad, porque la ciudad es una entidad, un sistema orgánico vivo y cambiante por definición, no una estructura lineal y anquilosada que no se mueve o muta.
    Por último, el impacto del sistema de recogida sobre el espacio público y las personas generan olores, ruidos (especialmente en los circuitos de recogida nocturna que se desarrollan luego de
    las 12.00 de la noche). El propio manual para el diseño y recogida de residuos del Estado español y que se aplica a todo el territorio nacional, aconseja que se tomen las medidas para reducir estos impactos a partir de la insonorización de los camiones, diseñando un sistema cuya frecuencia sea la adecuada para evitar la producción de olores y adecuando también la frecuencia de los receptáculos etc.
    Todas estas pautas generales de planificación de una ciudad como Sitges que pretende introducirse de cabeza en el panorama de las ciudades inteligentes, vanguardistas y modélicas de Europa, no han sido tenidas en cuenta, desde una humilde, pero creo fundamentada opinión. La gestión de los residuos sólidos urbanos, como la de cualquier otra área de planificación de las ciudades no puede ser tomada a la ligera. Todo este distrés social generado en torno a la localización de los equipamientos urbanos esenciales para una vida civil responsable especialmente en tiempos de pandemia hace que se evidencie la falta de comunicación de las autoridades y sus ciudadanos quebrando por consiguiente el contrato social. Por el bien de nosotros, sus ciudadanos, espero que esta vez se nos escuche, por el beneficio de todos.

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